Descuartizando a Arjona

La critica voraz que los mismos extremistas irracionales realizan de todo aquel que piensa diferente a ellos, se ha convertido en un cáncer para Guatemala

Sylvia Gereda Valenzuela

Tengo los recuerdos de Ricardo Arjona desde los años 90, primero intentando cautivar un mercado en su patria, que se resistía a aplaudir su talento con la canción “verbo y no sustantivo”. Y luego, su partida a México con su paso por las telenovelas mexicanas, cuando por primera vez los chapines comenzaron a reconocer en él un aire de talento.

Nadie es profeta en su tierra, dice un reconocido refrán sin embargo, lo que sucede en Guatemala va más allá de este dicho. La mezquindad, la envidia, la critica voraz que los mismos extremistas irracionales realizan de todo aquel que piensa diferente a ellos y quier dejar un legado, se ha convertido en un cáncer incontrolable que está carcomiendo las entrañas de Guatemala.

Recientemente, tras la salida del nuevo disco de Arjona con la canción “Fuiste Tu”, que interpreta con la artista Gaby Moreno y que recorre los más bellos paisajes de Guatemala, un grupo de críticos de esos que devoran todo lo que encuentran a su paso salieron a atacar Arjona con los más bajos calificativos, como si un poeta y cantautor estuviera cometiendo el peor de los crímenes al querer cantar en los más extraordinarios lugares de un país que ha sido lacerado por la violencia, el hambre y la corrupción.

Posteriormente, su campaña Guatemorfosis que patrocina Pepsi vino acompañada de odios vicerales y críticas, como si no fuera legítimo que una compañía quisiera invertir en proyectar una imagen de país y pedir un cambio positivo de actitudes.

Esta olla de cangrejos, donde los chapines jalan las patas de quienes intentan destacar y salir de la misma para que el fuego los consuma a todos juntos no solo indigna, sino que causa tristeza.

Yo estoy convencida que lejos de construir un país de críticas, infamias, injurias y calumnias debemos dejar que cada quien haga su trabajo lo mejor que puede y concentrarnos cada uno a hacer lo nuestro en un ambiente de paz y armonía.

Mientras estos dinosaurios, que no quieren que el país salga adelante y que por fortuna son los menos, sigan tirando su veneno y todos nos quedemos callados, este país seguirá partido en mil pedazo.

Hoy, quiero hacer un llamado a los guatemaltecos que con su talento luchan por construir un mejor país para que no sucumban en su lucha de seguir adelante e ignorar a estos extremistas que, como dice Arjona, se las llevan de “protectores de los débiles, enemigos de las oligarquías y arrasadores de cualquier intento de provocar una reacción que no esté ligada a los métodos viejos que a ningún lado nos llevaron en el trayecto de nuestra historia”.

En lo particular, me alegro que Arjona no se haya dejado amedrentar por estos grupúsculos de sembradores de odio y crítica destructiva. Y acá copio sus palabras: “Estos eruditos de las cosas sociales siguen pensando que provocar, dividir y quejarse siguen siendo soluciones para nuestros problemas.

Son los mismos que se apuntaron a la foto de los tratados de paz que desarmaron a la gente de la guerra, pero no se ocuparon de armarla de nuevo para la vida y los dejaron al abandono víctimas de su propio destino. Los mismos que gritaron hurras a favor de Gobiernos de pseudoizquierda que saquearon a nuestro País en el nombre del pueblo”.

Siempre será más cómodo atrincherarse al regazo de una computadora, atalayando como zopilotes voraces cualquier indicio de idea para convertirla en la carroña que comen, amparados en modales pseudorrevolucionarios que tan bien les hacen lucir ante los ojos de su principado de seguidores que hacen del resentimiento un estandarte.

Alguien escribió¿Qué tiene que ver un dueto romántico con las ruinas de Tikal?, en referencia al video “Fuiste tú”.

Pregunto, ¿hubiese sido mejor idea llevar una cámara y fotografiar cuanto cadáver nos encontremos y entrevistar a las víctimas de la delincuencia para enviar al mundo de manera redundante una imagen de nuestro país que es la que ya conocen?

Yo aplaudo el que Arjona continúe con su proyecto de la Primera Escuela de Música de su fundación en las zonas marginales y que a pesar de tanta crítica mal educada y resentida se atreva a lanzar el desafío de detener este intento justo en el momento que me le den una opción mejor para lograr lo mismo por medio de su pluma viperina, sus quejas, su arrogancia, su panfleto gastado, sus malas intenciones y la tibieza de la temperatura que dejan sus nalgas en la silla desde donde agazapados y sin mover un dedo intentan arreglar los problemas del país.

El problema y la crítica que azota hoy a Arjona, el el mismo que sufren miles de Guatemaltecos que intentan construir país, mi mensaje es no claudiquemos, no tiremos la toalla y enfrentemos la adversidad, luchar por lo que uno cree es el mejor antídoto contra la mediocridad.

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