Don Efraín: El héroe del perdón

Al explotar el bus, la madre cubrió cubrir a su hija con su cuerpo; la niña no tenia ni pelo ni rostro quemado; la madre tenía el pecho intacto. Era su último gesto de amor

Sylvia Gereda Valenzuela

A Jorge Efraín Cac, los hombres convertidos en fieras le arrancaron todo. Todo lo que un ser humano puede amar. Una bomba detonada en un bus, incineró a su esposa, sus dos hijos y el pasado domingo, el último de sus pequeños por el que aún se aferraba a la vida, falleció.

Efraín había prometido que si su único hijo quemado moría, el se suicidaría. No tengo palabras de consuelo para decirle a Efraín que permanezca vivo, pero su historia es de esas que merecen ser contadas.

Efraín es uno de los héroes inocentes que todos los días enfrentan ladrones, mareros y terroristas que ponen bombas en las camionetas.

Efraín creció en una casa humilde, donde a veces a su padrastro no le alcanzaba para darles de comer, debido a la gran cantidad de hermanos; y era entonces cuando Efraín salía a buscar alimentos.

El destino lo hizo conocer a una mujer de gran corazón, que por veinticinco centavos le daba “una buena cantidad” de tortillas. Esta señora, era madre de Alicia, la que se convertiría en su esposa.

Efraín cuenta que eran tan humildes, que Alicia lo conoció en calzoncillos. Se enamoraron desde pequeños y se casaron teniendo él, 18 años y ella 16. Fueron 16 años de una vida juntos; hasta que la vida de esta mujer fue arrebatada abruptamente de entre la explosión y las llamas.

Efraín recuerda que estaban tan enamorados que parecían novios. Sus hijos les decían: “que lindos se ven de la mano y enamorados. Ojala así sea para siempre”. A lo que el padre respondía ;“así será mis hijos”. Vivieron en la pobreza, pero siempre enseñó a que todo debía ser compartido, si solo tenían dinero para comprar un agua, o un pan, de igual manera lo compartían.

Efraín ya casi no tiene voz, y sus ojos parecieran a punto de reventar de tristeza. Cuenta que él, y su familia tenían un sueño… “que no era precisamente el sueño Americano…nuestro sueño era de estar todos juntos cada oportunidad  que teníamos”.

Efraín trató de vivir al máximo cada instante con su familia. Su trabajo como taxista, lo mantenía en las calles ocho de la mañana a diez de la noche, en una jornada no solo agotadora sino arriesgada.

Debido a esta situación, Efraín se levantaba todos días a las 5 de la mañana para despertar a sus hijos, bañarlos, jugar con ellos y despedirlos antes de que fueran a estudiar.

La Navidad fue el último momento en que Efraín pudo celebrar la vida con su familia. Decidió darles un homenaje a sus suegros y cuñados, a quien consideraba los padres y hermanos que no tuvo. Y por ello decidió con su familia que en lugar de tener “estrenos”  navideños, invertirían su poco dinero en traer a la familia de Alicia desde Peten a la capital. “No les di estreno a mis hijos, para poder traer a sus abuelitos y tíos y estar todos juntos, eso valía más que nada”, dijo Efraín. Sus hijos con alegria aceptaron esta decision, era una manera de darle valor a su sueño. Fue la mejor navidad de sus vidas.

Diez días después la tragedia llegó a sus vidas. Efrain dice que quisiera retroceder el tiempo, para ser él quien llevara a su familia a comprar los utiles escolares en su taxi y para evitar que sus hijos y esposa subieran a aquel bus que los estalló en mil pedazos. Pero Efrain tenia la responsabilidad de trabajar. “Siempre he trabajado pues lo que quise evitar es que mis hijos vivieran en la pobreza que yo vivi.”

El único consuelo que hoy día, Efraín dice tener, fue el saber como su esposa hasta el ultimo momento lucho por sus hijos. Testigos relataron que Alicia al arder en llamas intentó cubrir a su hija pequeña con su cuerpo, la autopsia reveló que la niña no tenia ni el pelo ni su rostro quemado; mientras que Alicia no tenia el pecho quemado. “Esto quiere decir que mi esposa por su amor de madre hasta el ultimo momento sujetó a mi hija contra su pecho y corazón, y la niña sintio ese amor.”
Efraín quiere morir, su único hijo ha partido. Pero en un acto heróico ha recobrado la fuerza y dicho que perdona a quienes le arrebataron a su familia, ha decidido entregar su vida a Dios.

La vida de Efraín no puede acabar, porque representa esas vidas impregnadas de heroísmo, dolor y amor. Es la historia de un héroe que trae el mensaje que no podemos seguir tolerando la violencia, no podemos seguir siendo indiferentes ante el dolor del otro y no podemos seguir eligiendo gobernantes ineptos incapaces de garantizarnos el derecho a la vida. Pero también es la historia del perdón y valentía.

Mi más sentido pésame a Don Efraín y a los miles de guatemaltecos que han muerto trágicamente, confío en que esta sangre inocente redima a este país.

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