El regreso de los demonios

Hoy llega a la Presidencia del  Congreso el nefato, corrupto y mal recordado Luis Rabbé, ex ministro de Comunicaciones durante el gobierno de Alfonso Portillo, sindicado de corrupción en las contrataciones de Caminos de la Oportunidad, donde más de Q700 millones fueron a parar a empresas fantasmas o de militares

De los diputados y de la casta política no puede esperarse ya nada. Salvo excepciones que no rebasan los dedos de la mano, puedo asegurar que son una partida de vividores, oportunistas y vende patrias.

El día de jueves 30, se gestó en el Congreso, una de las tranzas más temerarias para elegir a la Nueva Junta Directiva para el Período 2015-2016, y así queda constituida una de las Juntas más temibles que he visto en las últimas dos décadas.

Tras más de 10 días de trifulcas en el Congreso, donde el Partido Patriota inclusive condujo trabajadores de la Municipalidad de Mixco, que laboran para Otto Pérez Leal, el Junior del mandatario, para atacar a golpes, gritos e insultos a los diputados con el fin de impedir la votación para elegir la nueva directiva. Finalmente, el día jueves 30 queda consumada la componenda perversa, donde incluso los mismos parlamentarios denunciaron compras de diputados.

Y así, llega a la presidencia del Congreso el nefato, corrupto y mal recordado Luis Rabbé, ex ministro de Comunicaciones durante el gobierno de Alfonso Portillo, quien fue sindicado de malversación de fondos, y uno de los escándalos más agudos durante su gestión fue por las contrataciones de Caminos de la Oportunidad, donde más de Q700 millones fueron a parar a empresas fantasmas o de militares eferregistas. Fue denunciado en aquellos días por corrupción al otorgar contratos a empresas de reciente creación, vinculadas a funcionarios de turno o que se registraban unicamente en papel. Protagonizó una serie de protestas contra los medios de comunicación que denunciaron los hechos, llevando turbas de trabajadores del ministrio de gobernación transportados en carros del mismo despacho para realizar protestas y apoyarlo.

Luego, renuncio de su cargo tras los escándalos públicos y su caso fue engavetado, como todos en tribunales y jamás prosperó.

Dicen que un país que no recuerda su historia, es un país condenado a repetirla y es evidente que ya nos hemos condenado a las llamas.

Es repugnante que el Partido Patriota en su voracidad de controlarlo todo, zaquear hasta el último centavo de las arcas del Estado y buscar desesperadamente cuotas de poder se haya unido con las fuerzas del mismísimo Satanás, y haya llegado a tranzar con Rabbé y hasta con el mismísimo Rey del Tennis, Roberto López Villatoro para llevar a su hermano Julio César Lòpez Villatoro a la Segunda Vice Presidencia del Congreso. Aunque al final nada extraña porque resultan siendo coyotes de la misma loma.

Si a esta nueva Junta directiva le sumamos la figura del nefasto Arístides Crespo, otro eferregistra sindicado de corrupción y abusos durante su paso por malversación de fondos en FONAPAZ y Edgar Cristiani, allegado de la Vice Presidenta Baldetti, que como premio a su lealtad ha recibido a través de su empresa Cleanomatic 16 contratos en distintas entidades gubernamentales y descentralizadas por un monto total de Q4.6 millones, en un claro acto de corrupción, clientelismo y tráfico de influencias.

Este es el costo que Guatemala debe de pagar por no saber elegir adecuadamente a sus gobernantes pero sobre todo por la apatía de participar activamente en la política y fiscalización. Hoy, los demonios han regresado a dirigir el Congreso. Una junta nefasta que jamás olvidará el pueblo de Guatemala, donde otros diputados se aliaron a las fuerzas infernales para quemar el país. Luis Rabbe, Aristides Crespo, Julio César López Villatoro, Selvin García, César Fajardo, Edgar Cristiani, Manuel García Chutá, Carlos Herrera y Carlos Enrique Lopez son los nombres que quedarán grabados en la historia negra del país.
No me resta más que decir:

“Guatemala está de luto, los demonios regresaron”

 

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