Enseña amor, no violencia

Rompe el ciclo…. la violencia deja marca. Ese es el nuevo desafío que debemos plantearnos cada guatemalteco.

“No más golpes, No más excusas, enseña amor no violencia”.

“Rompe el ciclo, la violencia deja marca”, estos son los mensajes que se escuchan en las radios y se ven en vallas ubicadas las principales calles de Guatemala, donde un pequeñín con el brazo estirado y los cinco dedos abiertos que pareciera estar haciendo un alto está enmarcado en un rótulo que dice: “ROMPE EL CICLO, la violencia deja marca… Enseña amor no violencia.”

Nada más apropiado que aplaudir a Jovenes por Guatemala y las organizaciones que lanzaron esta campaña en uno de los momentos más violentos de la historia de Guatemala, donde la cultura de la agresión, el irrespeto y la muerte están a la órden del día y no solo en las calles, sino también en el seno más importante de la sociedad que es la familia.

Esta campaña, pretende cambiar actitudes y crear un cambio generacional que rechace la violencia intrafamiliar, que se ha convertido hoy día en uno de los principales focos de la violencia nacional, porque cuando un hijo no es querido por sus padres, es agredido, rechazado o simplemente ignorado su destino más probable será la inclusión en las maras o los grupos crimiales.

En Guatemala, cada día se reportan 57 denuncias de violencia doméstica, si se toma en cuenta que más de la mitad de las personas no denuncian, podemos afirmar que estamos ante una situación de alto riesgo y de agresión extrema, no solo en las calles sino también en los hogares.

“Rompe el ciclo” es una campaña que reconoce que lo que los niños aprenden como “normal” en casa, lo verán como normal para el resto de sus vidas. Es una campaña para detener la violencia desde que inicia. Y es una campaña para romper el concepto que la violencia dentro de la casa es “natural”, “aceptable” o “privada”.

Esta campaña, pone de manifiesto agresiones ocultas y secretas por parte de padres, familiares o cónyugues, que ya no pueden seguir siendo escondidas y que requieren de personas valientes que puedan romper con el ciclo de la agresión. Plantea un reto, no solo para el gobierno, policía, fiscales o jueces; sino también para los ciudadanos de a pie, quienes con pequeñas actitudes podemos transformar la trágica historia de agresiones que sufren tantas mujeres y menores en sus hogares.

Si cada uno hacemos nuestro el mensaje de enseñar amor, no violencia estoy convencida que se conseguirá hacer presión de grupo para lograr que los agresores cambien sus violentas normas de conducta, porque nos hemos convertido en un país donde los niños sufren gritos, insultos y abusos y lo que es peor en esta época navideña el abandono de sus padres o la agresión por alcohol y drogas.

No podemos exigir que Guatemala cambie, si cada uno en lo particular no comenzamos por cambiar nuestros patrones de conducta en casa o el trabajo o en la calle, donde también vemos a diario centenas de conductores insultando a diestra y siniestra.

Madre Teresa de Calcuta decía; “Algunas veces pensamos que la pobreza es sólo tener hambre, frío y sin hogar. La pobreza de no ser deseado, amado y estar desprotegido, es la mayor pobreza. Debemos comenzar en nuestros propios hogares para remediar este tipo de pobreza.”

Los creadores de este proyecto aseguran que todos nos podemos involucrar cambiando nuestras actitudes agresivas. Aunque lo más fácil es juzgar a todos los que están alrededor nuestro, esta campaña nos invita a pensar cómo podemos hacer para marcar la diferencia. Quizás la clave es comprometiéndose hoy para detener la violencia en nuestros hogares – física, mental o verbal. O comprometerse a no usar la violencia en el futuro cuando tengamos nuestras propias familias. Todo en conjunto, esto puede producir un cambio generacional, dicen los creadores del proyecto.

Es importante que estos temas, que nos afectan a todos, como lo es la violencia, sea tomada como una prioridad nacional. Hoy día, Jóvenes por Guatemala, Fundación Sobrevivientes, La Conferencia Episcopal de Guatemala, CACIF, FUNDESA, municipalidad de Guatemala, Vicepresidencia de la República de Guatemala, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef),  Naciones Unidas y las embajadas de Gran Bretaña, Francia, México y Ecuador han tomado este reto, falta que cada uno de nosotros demos un paso para transformar el ciclo de la violencia, por uno de amor.

La navidad y el fin de año, donde una nueva época renace y aprovechamos para dejar atrás los fracasos y enfocarnos en los éxitos es el mejor momento para romper de una vez y para siempre el ciclo de la violencia que muchas veces reina en nuestros corazones.

Visite: www.rompeelciclo.com

Sylvia Gereda Valenzuela

"Trackback" Enlace desde tu web.

Deja un comentario