País en ruinas, país de oportunidades

Cicig-Ministerio-Público-Iván-Velasquez-Thelma-Aldana

Una Cicig renovada y fortalecida está cumpliendo con su rol de mostrar el cáncer infame que mantiene a nuestro país en fase terminal, nos está mostrando de frente la peligrosa metástasis que expande por todo el país y que necesita una quimioterapia radical.

Albert Einstein, el científico más importante del siglo XX era un amante de la crisis, creía firmemente que eran oportunidades para reinventarnos y renacer. Una de sus frases más celebres fue: “Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla”. Y es,  justo a esta crísis, a la que quiero referirme en el caso de Guatemala.

Este país implosionó, estalló por dentro y volaron en pedazos todas sus estructuras, sus instituciones, sus funcionarios, el sistema detonó en mil pedazos y puso al descubierto lo que durante décadas hemos venido construyendo: un país donde las mafias avanzan sin miedo, un lugar donde el tramposo, el prepotente y el abusivo se sale con la suya; un terruño donde los oportunistas saquean y roban a un pueblo muerto de hambre y como si nada se exhiben por la calles con vehículos de lujo, yates, mansiones, yets y otras excentricidades gracias al perverso culto que tienen muchos guatemaltecos hacia el maldito “don dinero”.

En este país la moral se perdió. Una Vice Presidenta que miente descaradamente y todo lo niega, mientras sus cuentas bancarias engordan día a dís y sus redes de poder criminal y vínculos con lavadores de dinero se hacen más evidentes.

Un candidato a Vicepresidente que es captado “infraganti” mediante escuchas telefónicas que muestran como abusó de su poder para encubrir millonarias transacciones de dinero que habrían sido utilizadas para la compra de peligrosos precursores químicos para narcotraficantes y aún así todo lo niega descaradamente. Mientras que su compañero de fórmula tiene un pasado cuestionado frente a la Comisión de Finanzas del Congreso donde se favorecieron corruptamente a ONGS que en muchos casos no cumplieron con las obras, las sobrevaloraron o eran propiedad de sus allegados; ahora a ofrece que ahora le toca al pueblo gobernar.

Una ex Primera Dama, sindicada de clientelismo político, de aprovechar los programas sociales para sus causas electorales y hasta de marcar con números a las mujeres que recibían bolsas solidarias a cambio de no perder sus votos. Una política que cometió fraude de ley al divorciarse de su esposo, el entonces Presidente de Guatemala para poder participar en los comicios del 2011, y ahora regresa presentandose como la opción de la esperanza y el cambio… como si los guatemaltecos tuviéramos amnesia.

Un ex Presidente, condenado en Cortes Estadounidences por el delito de conspiración para lavar dinero y regresa mesiánicamente a Guatemala intentando encabezar el listado Nacional de Diputados; pero enfurece cuando el Tribunal Supremo Electoral decide cancelar su participación porque no es un hombre “honorable”, son algunos del los ejemplos que muestran como una jungla política acompañada de grupos criminales se convirtieron en los principales tumores cancerígenos de nuestro país.

Estamos en crisis, pero eventos que jamás imaginamos ver con nuestros ojos están sucediendo día a día: una Cicig renovada y fortalecida está cumpliendo con su rol de mostrar el cáncer infame que mantiene a nuestro país en fase terminal, nos está mostrando de frente la peligrosa metástasis que expande por todo el país y que necesita una quimioterapia radical y urgente que sólo puede ser aplicada por un Ministerio Público blindado contra la corrupción y un Organismo Judicial que por primera vez cumpla con su compromiso moral de garantizar la justicia en un país tan necesitado.

Lo que los guatemaltecos no podemos seguir permitiendo es la irresponsabilidad de acudir a las urnas y votar sin razonar o meditar nuestro voto. En un país que muere lentamente, cada voto consciente cuenta. A aquellos que se han burlado de los guatemaltecos, que se han corrompido, que han abusado del poder que tenían y que hubiera podido ser utilizado a favor de las mayorías para cambiar realidades… A ellos, nos toca decirles que no! Y aplicar nuestro derecho de expulsarlos de la vida política del país, de una vez y para siempre.

 

"Trackback" Enlace desde tu web.

Deja un comentario