Portillo debe ser juzgado en EEUU

Portillo vaciaba las cajas con dinero del CHN hasta apilar montañas sobre las que se tiraba a brazos tendidos
Sylvia Gereda Valenzuela

Yo tengo grabado aún en mi mente el testimonio que rindió ante el Ministerio Público uno de los guardias de seguridad de Alfonso Portillo. Era el mismo que se había encargado de llevar hasta su casa grandes cajas de cartón repletas de billetes que habían sido extraidos ilegalmente de la bóveda del Crédito Hipotecario Nacional por personeros del Estado Mayor y militares de Alto rango que junto al entonces presidente del CHN Jose Armando LLort, hoy testigo del caso en la Corte de Nueva York, habían dado la orden.

El guardia de seguridad portillista relataba cómo “el presidente abría las cajas, extraia el dinero y lo tiraba al aire… muertos de hambre, agarren lo que les quepa en los brazos, les decía. Y luego, vaciaba las cajas hasta apilar montañas de dinero sobre las que se tiraba a brazos tendidos”.

Estos y muchos otros relatos, que hablan de cómo derrochó el dinero público en finos tequilas y vinos, fiestas y mujere constan en los miles de files de los expedientes del caso.

Yo conocí a Alfonso Portillo en el año de 1994, cuando recién regresaba de vivir en México, con unas botas roídas, un jeans viejo y la frente cabisbaja y un sombrero sucio. Llego durante más de seis meses a pedir trabajo como columnista económico del diario Siglo Veintiuno. Entonces vivía con una mano enfrente y la otra atrás.

Seis años después, no solo sería el Presidente de Guatemala sino también uno de los hombres más ricos y poderosos, que se dejó rodear de una mafia conformada por los Salán Sanchez, Ortega, Rojas, Arévalo Lacs, Rios Montt y muchos más que le ayudaron a saquear el Estado.

Su historia, representa la represión, el abuso y la corrupción de los hombres que han destruido el país en las últimas tres décadas. Muchos de los testigos de este caso, fueron asesinados.

Sin embargo, y a pesar de muchísimas evidencias que demuestran como Portillo malversó fondos y lavó dinero; los magistrados más corruptos de la historia le declararon inocente y ahora, el día de mañana la Corte de Constitucionalidad (CC) tendrá que resolver la procedencia de la extradición que Estados Unidos le solicitó a la justicia guatemalteca contra el expresidente Portillo.

Es evidente que este caso se encuentra lleno de intereses mezquinos de la mafia, porque extraditar a Portillo siginifica la derrota y persecusión final de toda la red de militares dedicados al crímen organizado que le rodeo.

Para quienes piensen que el poder de Portillo y sus redes militares está terminado, lamento decirles que sus tentáculos son muy fuertes.

A la fecha, el tribunal constitucional se ha retrasado 86 días en dictar el fallo. Este debió ser resulto el 29 de mayo, porque la ley establece que el plazo para emitir sentencia es de 5 días luego de celebrarse la vista.

Desde el 24 de mayo 7 magistrados de la CC conocieron los argumentos que la defensa del exmandatario planteó por la resolución del Tribunal Quinto de Sentencia Penal, judicatura que dio el visto bueno para que Portillo sea llevado ante la justicia estadounidense y que responda por la sindicación de haber utilizado bancos de ese país para lavar US$70 millones. Lo que Portillo argumenta es que esta medida es inconstitucional.

El retardo no es debido a la cantidad de expedientes, como se ha dicho; ni tampoco a la política partidaria que ha mantenido a la corte en ascuas. Es un retardo malicioso, donde se sabe que existen militares con poder detrás de este caso intentando no solo comprar voluntades sino también presionando para que los magistrados protegan con el manto de impunidad a Portillo.

La única esperanza que nos queda, es que los magistrados de la CC que han resuelto en ley en los últimos fallos políticos y casos de alto impacto no se dejen presionar y cumplan con la obligación constitucional.

Los ojos del mundo entero vuelven a estar puestos sobre Guatemala, y el caso Portillo podría sentar un precedente de justicia.

EEUU ha presentado pruebas contundentes que demuestan que parte de aquellas montañas de dinero donde Portillo se daba sus baños monetarios en la sala de su casa, pasó por bancos del Sistema Estadounidence.

Se han detectado que US$70 millones provenientes de fondos estatales fueron trasladados a bancos en Panamá, países de Europa y EE.UU, a cuentas bancarias a nombre de su ex esposa María Eugenia Padua e hija Otilia Portillo Padua. El alcance de este escándalo llevó a la ex esposa de Portillo, a suicidarse en México.

El caso Portillo es digno de una película de ficción, pero como siempre pasa en Guatemala, su historia es verídica. Los magistrados tienen en sus manos construir la historia de justicia del país y sentar un precedente para que nunca jamás este abuso vuelva a repetirse y los Mandatarios recuerden que nadie,jamás es superior a la ley.

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