¡Que los capen!

Mi consejo sería inclusive crear un ministerio de castración

Sylvia Gereda Valenzuela

Más de una decena de aborrecibles violadores han sido capturados en la última semana. El inicio de la desarticulación de esta banda de infames que se dedicaban a violar mujeres y robar vehículos en las calzadas Roosevelt y Aguilar Batres, ha acaparado la atención de los medios.

No es para menos, cuando por décadas, las mujeres de Guatemala han sido ultrajadas, violadas y agredidas sin tregua, sin que las autoridades hicieran algo al respecto.

Aunque se han realizado más de una treintena de allanamientos, parte de la banda aún se encuentra prófuga. Este grupo de delincuentes operaban desde el 2011 en el robo de vehículos pero en marzo de este año “agregaron una forma delictiva más: las violaciones y secuestros”, según el MP.

Un rastreo satelital reveló que las victimas fueron capturadas por sus captores en gasolineras, farmacias, restaurantes de comida rápida y centros comerciales. Acá, estos infames las retenían para luego llevárselas a la fuerza, violarlas y despojarlas de sus bienes. Posteriormente, los violadores retiraban el dinero en cajeros automáticos.

Recientemente, trascendio que uno de los miembros de esta banda era un entrenador de un prestigioso lugar donde niños y adolescentes entran futbol. Un individuo que tenía contacto con sus alumnos y quien llegó a conocerlos de cerca.

Son casos, que paralizan, pues el solo hecho de pensar que estos malhechores depravados no solo se encuentran formando parte de bandas criminales, sino también forman parte de centros deportivos pone una alerta aún más grande sobre el tema.

Las violaciones en Guatemala no son nuevas. En este país por décadas, las mujeres han sido violentadas en sus derechos, irrespetadas, pero además ultrajadas físicamente sin que hasta el momento se hayan tomado acciones.

La violación, es uno de los delitos más detestables porque además de anular la dignidad humana y causar los traumas más severos, deja cicatrices en el alma y el cuerpo que se llevarán para toda la vida, es por eso que aprovechando el momento en que este tema se encuentra en la picota es urgente modificar las sanciones a este delito para que sea más fuerte. Es urgente, no solo desarticular una banda en la Petapa sino también castigar a todos los degenerados que deambulan impunes, a los pedófilos que destruyen vidas inocentes.

Si a mi me lo preguntaran, mi consejo sería inclusive crear un ministerio de castración, para que de una vez y para siempre castren a todos los infamen y sienten un precedente con todos aquellos que debido a su falta de hombría y dignidad tienen que abusar de una mujer, creyendo que con el acto de violación serán superiores, ejercerán su poder y la poseerán.

Nadie, puede poseer a otro, si éste no le cede control de su cuerpo y de su vida. Eso es lo que los infames olvidan. Estas capturas son solo un primer paso en un tema que ha sido sensible, olvidado e ignorado por las autoridades. Para los violadores, solo queda la cárcel y la castración. La ley debe modificarse para ser más severa, pero sobre todo aplicarse.
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