San Marcos, tierra de nadie

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Los grupos de oposición, se han unido con el crímen organizado y están dispuestos a acabar con todo, ocupar territorio, destruir inversión privada, invadir fincas, matar pobladores y enfrentarse a quien se les ponga enfrente.

San Marcos, al igual que otros territorios como Huehuetenango, San Juan Sacapequez y algunas áreas de Alta Verapaz, entre muchos otros se han convertido en tierra de nadie. En territorios donde la anarquía, la muerte y el caos han hecho de las suyas.
Los responsables: Grupos incendiarios, de terroristas que no conocen límites y son amantes de la anarquía, la destrucción y la muerte y que la mayoría de veces son apoyados por países europeos que destinan millonarios fondos para sus causas, así como de visibles partidos políticos como URNG-Maiz y Winaq que se oponen rotundamente al desarrollo, la llegada de la inversión, las hidroeléctricas y cualquier actividad que represente desarrollo para poblaciones sumidas en la miseria.

El caso más impactante que demuestra la impunidad y el caos se produjo a finales de enero en la Finca Argentina, ubicada en San Pablo, San Marcos, cuando una turba de encapuchados provenientes de las montañas del Tajumulco y dedicados a la siembra de amapola, dieron apoyo a estos grupos de desestabilizadores para atacar, destruir y quemar la maquinaria que venía destinada para proyectos hidroeléctricos.

Policías privados y pobladores fueron golpeados en un crudo ataque que nos deja frente a un Estado de terror incapaz de hacer frente a estos terroristas y criminales.

En esta área el Frente Nacional de Lucha (FRENA) ya había estado amenazando, incitando a pobladores y hasta acarreando individuos de otras áreas para causar conflictividad social.

La turba incendiaria que luego de invadir territorio privado, dejó el territorio quemado, la maquinaria destruida y la población herida y en sosobra dejaron al descubierto, no solo la incapacidad del Ministro de Gobernación Mauricio López Bonilla, para brindar seguridad en un área de conflicto sino que también la ausencia de justicia, la  ingobernabildiad,   desorden social, tensión    política local, oposición a proyectos de desarrollo,  robo de energía y violaciones  a los derechos humanos; todas ellas producto de una ausencia institucional  y silencio del Estado que,  como  en     otras   regiones  de nuestro país, actúa a favor de organizaciones que se benefician de áreas liberadas de la ley y el orden.

Lo que sorprende en esta ocasión es la evidencia y el modus  operandi a    través del cual la turba encapuchada con AK 47 atacó a la maquinaria,  sus trabajadores, vecinos y a la propia Finca. Argentina.

Esto refleja no solamente un conocimiento de estrategias criminales, sino también los vínculos con el crímen organizado que mantienen estos grupos para poder obtener armamento de grueso calibre.

El mensaje es contundente: estos grupos están dispuestos a arrasar y acabar con todo, no son la nueva guerrilla. Son algo peor: los nuevos terroristas sin limites que no respetan la ley. Y que están dispuestos a enfrentarse a cualquier ejército o fuerza de seguridad con armas de grueso calibre (AK-47, Fusiles R15, pasamontañas, etc.).

El caso de San Pablo ha dejado una evidencia clara: Los grupos de oposición, acostumbrados a marchar y paralizar, por días, carreteras; crear desorden y caos       en las calles, atacar soldados y quemar llantas; ahora han cambiado su estrategia: se han unido con el crímen organizado y están dispuestos a acabar con todo, ocupar territorio, destruir inversión privada, invadir fincas, matar pobladores y enfrentarse a quien se les ponga enfrente.
Total, el legado del gobierno de Otto Perez Molina ha sido la impunidad, la conflictividad y la ausencia de un Estado de Derecho.

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