Tiempos de depuración

“Lo mismo que un tumor que no se puede curar mientras siga oculto, y debe abrirse en todo su horror a los remedios naturales del aire y de la luz, la injusticia tiene que exponerse, con toda la tensión que esta exposición crea, a la luz de la conciencia humana y al aire de la opinión nacional si es que existe el deseo de subsanarla”.

De lo que todos estamos seguros es que Guatemala no volverá a ser la misma. Este ha sido un año inusual en el que frente a nuestros ojos ha caído el poder desmedido, la mentira y hasta los secretos más ocultos se están revelando. Esa podredumbre y corrupción que permaneció escondida por décadas en todas las cúpulas (gubernamentales, políticas, ONG´s, empresariales y civiles) se está mostrando en todas sus dimensiones con todo el horror y repugnancia que representa para nuestra lacerada Guatemala.

Decía Martin Luther King en su Carta a los Obispos, escrita cuando era prisionero en la cárcel de Birminghman: que es necesario sacar a la luz lo que ha estado oculto, porque así se la puede ver y actuar en consecuencia. “Lo mismo que un tumor que no se puede curar mientras siga oculto, y debe abrirse en todo su horror a los remedios naturales del aire y de la luz, la injusticia tiene que exponerse, con toda la tensión que esta exposición crea, a la luz de la conciencia humana y al aire de la opinión nacional si es que existe el deseo de subsanarla”.

Desde que inició la caída de la poderosa Roxana Baldetti, una mujer que mintió, abusó del poder que le había sido concedido y robó a manos llenas; muchísimos más de los funcionarios públicos, empresarios y líderes de todo tipo que hablaban de transparencia y honestidad han ido cayendo uno a uno.

Y en esto, debo reconocer la labor que la CICIC, un ente que tiempo atrás fue cuestionado por la población, pero que sin lugar a duda, con la entrada del colombiano Ivan Velásquez, ha tomado un nuevo rumbo en su misión de desarticular los poderes paralelos dentro del Estado.

Con el acompañamiento de MP, están dando la primera medicina amarga a este país al poner con evidencias legales esa corrupción que los periodistas y ciudadanos hemos denunciado durante décadas. La Embajada Americana, también ha hecho lo suyo, y al final lo que nos toca reconocer, nos guste o no, es que el sistema de justicia en Guatemala es uno fallido, que colapso y que se encuentra en manos de la mafia y el crímen organizado y que el espaldarazo de estos dos entes ha sido necesario para iniciar estas batallas.

Ahora, la próxima guerra, deberá librarse por la depuración de los órganos  de justicia, para que las denuncias puedan tener un final satisfactorio, de lo contrario será pura “llamarada de tuzas”.

El 2015, se ha convertido en el año de la limpieza, de la depuración. Los judíos bien lo conocen como los tiempos de Shemitah, un período para la cancelación de las deudas, el juicio mayor y catastrófico. Y eso lo podemos ver en todo el mundo donde desde una FIFA invencible hasta poderosos magnates han entrado en ruina tras ser descubiertos en sus oscuros planes. Atravesamos un tiempo de depuración, pero también de retos para comenzar de nuevo.

Y quizás uno de esos grandes retos en estos momentos es seguir limpiando la casa y evitar que la casta corrupta y nefasta continúe gobernando.

Es por ello que en estos momentos lo más importante es apelar y exigir una reforma a la Ley de partidos Políticos. Si las elecciones pudieran ser postergadas para Noviembre, y se diera paso a una nueva Ley se permitiría a los Comités cívicos postular a candidatos a Presidente, diputados y alcaldes con trayectorias honorables. Quizás podríamos conseguir un nuevo modelo de financiamiento de campaña del cual el 70 porciento de los gastos deberían de ser sufragados ecuánimemente por el estado, y el 30 porciento provendrían de financistas privados estrictamente vigilados y fiscalizados. A ello se le sumaría, una campaña en medios de comunicación custodiada por el Tribunal Supremo Electoral (TSE), para que hasta el último céntimo invertido sea fiscalizado. Una campaña de un mes y medio donde existiría una exposición de propuestas y no de publicidad barata y mentiras. Podríamos pensar en correr una segunda vuelta para el mes de diciembre y todo estaría listo para que el 14 de enero de 2016, hubiera un traspaso de mando consitucional.

El camino es difícil, pero no imposible, se necesita vencer a monstruos enquistados en el poder, voluntad política y valentía de los Magistrados del TSE y la Corte de Constitucionalidad más una ciudadanía dispuesta a seguir manifestando y exigiendo frente a éstos en las calles.

Guatemala podría haber llegado al momento crucial del cambio. De nosotros depende.

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