Turistas tratados como delincuentes

En el aereopuerto, a los ciudadanos honrados se les trata como delincuentes y a los criminales se les trata como señores y soberanos del país.

Sylvia Gereda Valenzuela

Desde hace meses vengo tentada a escribir este artículo, pero siempre la coyuntura nacional me alcanza. Hoy, quiero pronunciarme por el maltrato y abuso de que son objetos los pasajeros, turistas y ciudadanos guatemaltecos cuando vienen de regreso a Guatemala y pasan por el aereopuerto La Aurora.

En la salida, luego de recoger el equipaje, existe un grupo de funcionarios que parecieran sacados de una novela de la guerra de los años ochenta.

Funcionarios mal encarados, prepotentes, que creen que por tener a su cargo una salida de aduanas pueden maltratar a la gente.

El vía crúcis comienza con las largas filas que se arman mientras dos funcionarios malencarados revisan una a una los tags de las maletas y verifican el número. El tema se complica cuando se juntan dos vuelos donde las colas se vuelven abismales.

Luego, los visitantes son sometidos una larga fila, donde otros dos individuos, a discreción eligen quien sigue de largo y sale de ese infieron aereoporturario y quien tiene es castigado teniendo que pasar por una torturosa fila, que puede llegar a durar hasta 45 minutos.

Luego de la vil espera, el pasajero debe de cargar sus pesadas maletas, abrir sus bolsas y en caso que lo dictamine el funcionario destapar la valija y sacar uno a uno los artículos que lleva dentro. Mientras explica su costo, porque lo trae y otras idioteces que los funcionarios preguntan sin justificación alguna.

Esta semana, mientras regresaba de un viaje pude ser testiga de este infierno, y particularmente de las humillaciones que tuvieron que pasar un grupo de jovenes estudiantes y voluntarios de edad avanzada que venían a Guatemala a apoyar a las poblaciones más necesitadas.

Ellos fueron increpados sobre su estancia en Guatemala, la ropa que traían y hasta dulces que pensaban regalar a los niños sin recursos. Fueron tratados como criminales, ninguneados y humillados.

Como podrán imaginarse, mi indignación llegó a tal grado, que tuve que intervenir para llamar la atención al funcionario sobre el mal trato a los turistas, increpándole sobre los abusos que comentía. Al final lo que me saqué fue que el tipo me dijera, “se nota que es chapina, solo alegan y aca hacemos lo que queremos”.

Realmente, no pude más que sentir una profunda vergüenza porque las autoridades han sido incapaces de ponerse en los zapatos de los ciudadanos de a pie y se obstinan en contratar a individuos mal educados y prepotentes que parecieran aborrecer su trabajo. Son justo ellos, el primer rostro y la primera impresión que los extranjeros se llevan del país.

Reflexionaba en ese momento, cómo es posible que un país que se encuentra catalogado como uno de los más peligrosos del mundo, donde los turistas son asesinados por el crímen organizado y a los que bien les va son asaltados; los funcionarios públicos puedan todavía tener esa arrogancia con aquellos que voluntariamente vienen a dar su tiempo y compañía a las comunidades más desposeídas.

¿Cómo un turista, después de ser tratado como perro puede seguir viniendo a Guatemala?

He sido testiga en muchas ocasiones, como los funcionarios de gobierno, impunes son escoltados por funcionarios de migración, quienes sellan sus pasaportes para los trámites de entrada, los pasan al salón de protocolo, envian personeros a recoger sus maletas y luego de un servicio VIP los escoltan por una puerta trasera del aereopuerto.

Mientras tanto, los ciudadanos de a pie y los turistas tienen que sufrir el mal trato y los abusos de los agentes de seguridad aereoportuaria.

El retroceso que ha dado el aereopuerto de Guatemala, en el trato al visitante es terrible. Pareciera que estuvieramos en medio de Vietnam.

Es incomprensible que nadie diga nada y que los guatemaltecos sigamos agachando la cabeza y aguantando estos abusos.

Yo realmente ya estoy harta, cansada, aburrida, que este gobierno no solo nos esté destruyendo el Estado de Derecho, matando la justicia y robando la paz; sino que también nos esté obligando a vivir en un régimen de terror, donde a los ciudadanos honrados se les trata como delincuentes y a los criminales se les trata como señores y soberanos del país.

Si usted está en desacuerdo con estos abusos quéjese y resista a ser doblegado por un régimen de ineptos.

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